¿Cómo se eligen las sedes de los Mundiales de fútbol?

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Cuando vemos un Mundial, solemos pensar en los partidos, las selecciones, las aficiones y las grandes historias que deja el torneo. Pero detrás de todo eso hay una decisión enorme: elegir el país —o los países— que lo organizarán.

Para presentar una candidatura, una federación debe demostrar que puede cumplir numerosos requisitos: estadios adecuados, transporte, hoteles, seguridad, capacidad organizativa, sostenibilidad y compromisos relacionados con los derechos humanos.

Sobre el papel, el proceso parece estructurado. La FIFA establece las condiciones, analiza las candidaturas y elabora informes. Después, el Consejo de la FIFA revisa las propuestas y el Congreso, en el que participan las 211 federaciones miembro, toma la decisión final. Cada federación tiene un voto, independientemente de su tamaño o poder deportivo.

Este modelo se creó para dejar atrás la etapa en la que un grupo reducido de dirigentes decidía las sedes a puerta cerrada. Que todas las federaciones participen puede verse como un paso hacia una representación más amplia.

Sin embargo, las decisiones sobre los Mundiales de 2030 y 2034 han vuelto a poner el sistema en el centro del debate. En diciembre de 2024, la FIFA confirmó a España, Portugal y Marruecos como sedes principales de 2030, con partidos conmemorativos en Argentina, Paraguay y Uruguay. En la misma reunión, Arabia Saudí fue designada como sede del Mundial de 2034.

Las designaciones se realizaron por aclamación durante un Congreso virtual con las 211 federaciones miembro.

La FIFA explicó que el procedimiento respondía a un proceso de candidaturas y al principio de rotación entre confederaciones. Aun así, resulta razonable preguntarse si una elección puede considerarse plenamente competitiva cuando las reglas y el calendario reducen tanto las opciones disponibles.

La transparencia no consiste únicamente en publicar informes o celebrar una votación. También implica que existan alternativas reales, criterios comprensibles y espacio para que federaciones, aficionados y sociedad civil puedan conocer y cuestionar cómo se llega a una decisión.

El fútbol tiene una dimensión global. Por eso, las decisiones sobre sus grandes eventos deberían generar no solo entusiasmo, sino también confianza.

¿Crees que el actual sistema de la FIFA garantiza una elección de sedes verdaderamente transparente?

¿La rotación continental favorece nuevamente a CONCACAF para organizar el Mundial 2038?

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